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Sevilla y las Baladas del Cíclope


El Cíclope Mecánico es un colectivo fotográfico, inicialmente creado para la organización de eventos encaminados a la difusión de la fotografía de autor.

Comenzó en 2006, con la creación de Las Baladas del Cíclope, sesiones de proyecciones de trabajos fotográficos audiovisuales, en las que además, suponía un foro y lugar de encuentro de fotógrafos y aficionados.

A partir de Las Baladas el colectivo organizó durante tres ediciones el primer festival de fotografía de la ciudad, SevillaFoto que supuso una gran fiesta de la fotografía en la que durante todo un mes de actividades de todo tipo, tenían cabida desde aficionados y público en general hasta grandes figuras a nivel nacional e internacional.

Paralelamente El Cíclope Mecánico ha ido buscando otras vías de comunicación como han sido la radio con el programa El Fotómata, el Blog El Patio del Diablo y la revista virtual de las Baladas, BD.

Además durante el último año alcanzó un acuerdo de colaboración con la sala, galería y escuela El Fotómata, y con la editorial de libros de fotografía Eclipse.

Llegado a este punto, el colectivo quiere dar un nuevo giro a su actividad, para pasar a un plano más activo en la producción puramente fotográfica. Sin dejar a un lado la parte organizativa, se ha planteado como nuevo reto la creación y desarrollo de trabajos fotográficos colectivos, ya que esto hasta ahora solo había ocurrido desde el plano individual.

Desde Fotoaplauso queremos haceros algunas preguntas.

El Cíclope Mecánico es pionero en España en la organización de proyecciones fotográficas. ¿Cómo surge la idea de hacer las proyecciones fotográficas de Las Baladas del Cíclope?
La idea surge de un grupo de amigos que compartían el interés por la fotografía. Ante la necesidad de eventos relacionados con la fotografía en la ciudad, deciden ellos mismos reunirse para compartir trabajos y charlar sobre fotografía en alguna casa particular. A partir de ahí se plantea la posibilidad de llevarlo a un espacio público y generar ese foro de encuentro entre fotógrafos, aficionados y público en general.

En las primeras ediciones se proyectaban nuestros propios trabajos y los de amigos y conocidos, pero la repercusión fue tal que en poco tiempo ya teníamos trabajos de fotógrafos de todas partes del país, incluso del extranjero.

Además, en las Baladas tenían cabida desde gente como Navia, Pérez Siquier, García Alix o Pep Bonet, hasta gente que empezaba a dar sus primeros pasos (y que algunos hoy están triunfando) y tenían una propuesta interesante. Se miraba más el trabajo que el nombre.

El éxito de público y repercusión de las Baladas nos ha llevado a varias ciudades tanto de España como del extranjero como es el caso de Lisboa en la que hemos proyectado en tres ocasiones y Bristol de la mano del colectivo Instant Coffees. En total han sido más de 45 Baladas con unos 250 trabajos proyectados en diez ciudades diferentes.

La fotografía actual tiene muchos tipos de expresión (libros, exposiciones, proyecciones, etc.) con lenguajes muy diferentes. ¿Cuáles son en vuestra opinión las características del lenguaje de la proyección fotográfica?

La conjunción de audio y fotografía hace que la obra coja otra dimensión y es importante que el discurso visual esté en sintonía con la secuencia y el ritmo de las imágenes. Todo puede sumar, pero hay que conseguir una coherencia. No basta con poner una canción emotiva de Sigur Ros o Tom Waits, hay que trabajarse los audios; los sonidos, la música, las transiciones, todo forma parte de la obra final.

Desde el año 2006 que empezamos hasta la actualidad, venimos observado cómo ha ido evolucionando el formato audiovisual, desde el clásico diaporama hasta producciones multimedia muy elaboradas. Sonido real del lugar donde se han realizado las fotografías, locuciones a modo de relato, multimedias con una sincronía del ritmo y la música envolventes...

La integración de imágenes en movimiento y fotografía ha enriquecido aún más el formato obteniendo resultados espectaculares que tan bien han realizado gente como Mediastorm o como ejemplo más cercano Pep Bonet con Kansei Soounds y su reciente premio en los World Press Photo.

Suponemos que muchas veces tenéis que seleccionar que trabajos proyectáis en vuestras sesiones. ¿Cuales son los criterios que empleáis a la hora de elegir las proyecciones que lleváis a la sesiones?
Intentamos seleccionar trabajos fotográficos que vayan más allá del hecho de mostrar imágenes con sonido, que tengan una historia detrás interesante, ya sea documental, de diario personal, o más artística y que visualmente sea potente o sugerente. Nos hemos encontrado con muchos trabajos que funcionaban muy bien en formato libro o expositivos pero que cuando nos ha mostrado la proyección estaba claro que no se han adaptado bien a este medio.

Por otro lado hemos querido también que las baladas sean la oportunidad para que mucha gente emergente pueda mostrar sus primeros trabajos y compaginarlos con gente más consagrada. Muchos de esos emergentes han ido creciendo y han llegado a conseguir premios y becas importantes, lo cual nos llena de satisfacción.

Dado que el colectivo ha tenido distintos integrantes en distintas etapas ha habido más trabajos de una tendencia u otra dependiendo un poco de los gustos de cada uno, aunque en El Cíclope y en Las Baladas siempre ha tenido cabida cualquier estilo, siempre que tenga un mínimo de calidad e interés por ser mostrado. Desde trabajos documentales puros y duros hasta otros más poéticos y personales. Intentamos que exista variedad de estilos y formas de ver la fotografía porque creemos que eso da también riqueza a Las Baladas.

¿Qué formato tienen vuestras sesiones de Las Baladas del Cíclope?
El formato ha ido evolucionando un poco pero básicamente consiste en la proyección de una serie de trabajos, entre diez y doce para tener alrededor de una hora de proyecciones, con un intermedio para relajar la vista de unos 25 minutos.

A veces, si había asistido el autor, éste presentaba su trabajo, en otras ocasiones se ha aprovechado el evento para realizar alguna presentación de libros, o algún que otro taller o evento. Últimamente pensamos que es mejor reducir el tiempo dedicado a las proyecciones y compartirlo con alguna presentación, o generar una charla o debate, y en definitiva, que no se pierda la esencia de foro de encuentro entre los amantes de la fotografía de la ciudad.

¿Colaboráis con otras iniciativas dentro del campo de las proyecciones fotográficas?
Una de las cosas más interesantes se han producido a raíz de todo esto ha sido la posibilidad de conocer y crear sinergias con colectivos de otros lugares y gente interesada con el mundo de la fotografía. Nos ha encantado colaborar con gente como Blankpaper, Nophoto, Pandora, Ufca, Terra de Ningú, Smoke, Rawiya, Samakineta, Instant Coffees, Phacto, Piel de foto, Zphoto, etc... ya sea en encuentros como el que se llevó a cabo en SevillaFoto, en proyecciones temáticas de Las Baladas y en otros encuentros y festivales donde hemos tenido el placer de participar, como Traffic, ZaragozaPhoto, Visionaris, Scan...

Conocer y ver cómo entienden la fotografía otros colectivos creo que ha sido positivo para el público y para nosotros, creemos que a veces la fuerza de un colectivo en un mundo tan individualista como el de la fotografía puede aportar cosas diferentes y tener experiencias enriquecedoras que de una manera individual serían difíciles de hacer.

Además de las proyecciones fotográficas ¿Qué otros objetivos tenéis como colectivo?

El año pasado nos encontrábamos en un punto en el que creíamos que debíamos dar un paso adelante, y nos apetecía crear un trabajo colectivo fotográfico propio ya que hasta el momento nos habíamos centrado en tareas organizativas y la faceta de creación había sido siempre llevada de forma individual.

El pasado noviembre presentamos un proyecto a las Becas Fotopress de La Fundación La Caixa. Cuando nos confirmaron que habíamos sido seleccionados fue el empujón definitivo para afrontar este nuevo reto de producir un trabajo colectivo.

Así pues, este año nos lo tomamos sabático respecto a las Baladas del Cíclope y vamos a centrar todas nuestras energías en la realización de este proyecto, aunque veremos si para después del verano contemplamos la posibilidad de hacer alguna cosa.

¿Cuáles son vuestras propuestas de futuro dentro del mundo de la fotografía?
Gracias al acuerdo de colaboración que tenemos con la Sala (galería y escuela) El Fotómata tenemos un espacio donde poder desarrollar nuestras actividades en vivo y en directo.

Tenemos muchas ideas en mente, no solo continuar con las Baladas del Cíclope que han sido nuestra seña de identidad, sino apostar por las charlas y debates en torno en fotografía, presentaciones de libros (hay en mente hacer en un futuro el Photobook Club Sevilla), difundir la fotografía en los formatos digitales, redes sociales, canales Vimeo...

Blogs como el Patio del Diablo, que llevan algunos miembros del colectivo, donde muestran trabajos de los autores que les interesa y que goza de una gran aceptación, y cualquier otras nuevas fórmulas que nos permitan compartir y disfrutar de la fotografía, que en definitiva, siempre ha sido el leit motiv del colectivo.

En un futuro no encantaría hacer un encuentro europeo de colectivos, veremos si para el año que viene encontramos la infraestructura y el contenido adecuado para llevarlo a cabo.

www.elciclopemecanico.com
















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