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La Kursala según Jesús Micó


Jesús Micó (Cádiz, 1962) es un auténtico todoterreno de la fotografía. Casi cualquier campo en el que ésta tiene cabida, se puede encontrar su huella.
Su más reciente hito lo consiguió con el doctorado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, aunque son innumerables los objetivos conseguidos a lo largo de una vida dedicada a la creación, difusión y enseñanza de la fotografía.
Además, es el máximo responsable de la actividad de la Kursala, plataforma de lanzamiento de muchos nuevos talentos fotográficos.

Tu actividad en el mundo de la Fotografía es muy variada. Eres fotógrafo, profesor y comisario, entre otras cosas. Si tuvieras que quedarte solamente con una de esas facetas, ¿cuál sería la elegida y por qué?
Pues creo que la de profesor. Pero, en cualquier caso, las tres se retroalimentan entre sí y, por suerte, no son excluyentes unas con las otras sino todo lo contrario. Como digo hay un rico feedback entre todas ellas y se complementan, nutren y mejoran entre sí. Las tres conforman mi perfil profesional en la fotografía de autor. Y no quiero jerarquizar entre ellas. No tiene mucho sentido para mí y para mi concepción de la fotografía entendida como un todo al que necesito abordar desde diferentes puntos de vista: la investigación teórica, la crítica, la docencia, el comisariado y la creación personal. Es como si la fotografía fuera mi área de conocimiento central y accedo y me adentro indistintamente en ella desde diferentes puertas que, en el fondo, conducen todas a un mismo núcleo, el de la autoría y la intención (ideológica y estética) realizadas con dicho medio.

Centrándonos en tu faceta como fotógrafo, al revisar tu trabajo parece evidente que te fascina el cuerpo humano, de hecho eres Licenciado en Medicina. ¿Por qué te atrae tanto el cuerpo y qué aporta a tus proyectos?
Porque por el cuerpo pasa todo en nuestra vida. El cuerpo es el soporte de nuestra identidad, de nuestra biografía. Cuando se fotografía un cuerpo humano se están poniendo a flor de piel (y nunca mejor dicho) nuestras apreciaciones sobre cuestiones tan importantes como son la identidad, la biografía, la salud, la enfermedad, el dolor, el placer, el deseo, el sexo, la carnalidad, los afectos, las tensiones, el miedo, lo masculino, lo femenino, lo viejo, lo joven, la vida, la muerte etc. Todo, absolutamente todo, pasa por el cuerpo. No es un tema menor, por tanto.


Has invertido muchos años en tu proyecto Natura Hominis: Escenarios. ¿Sigues trabajando en él?
Sí, es un proyecto vital, un diario personal. Y aunque paso épocas, como ahora, en que hago menos fotos, no deja de estar permanentemente ahí.

Durante tus visionados es fácil oírte dar la bienvenida "al mundo adulto". ¿Cómo es ese mundo adulto de la fotografía? ¿Cómo y cuándo se llega a él?
Cuando uno empieza a ser consciente de que las cosas que se pretenden conseguir tienen su precio y para llegar a ellas hay que esperar bastante más de lo que pensábamos. Creíamos haber llegado a la zona de pagar el peaje y adentrarnos en la autopista del tan deseado reconocimiento público y constatamos de repente que seguimos en carreteras secundarias (lo cual no es tan malo, por otro lado: en ellas se aprende a conducir de una forma más detenida, firme y segura). Por tanto esa frase no refleja nada nuevo bajo el sol, nada que no sepamos. Pero la uso cuando veo que quizás sea bueno recordar todo esto a jóvenes apasionados con unos trabajos (los suyos) que pensaban maduros pero no lo están del todo. Si funciona la advertencia, ese momento suele coincidir con el de la constatación de que nuestras maravillosas obras no son tan especiales como creíamos y que hay muchas otras equivalentes a ellas circulando por el mundo. De repente se nos cae esa especie de romanticismo ingenuo que nos llevaba a pensar que lo que hacemos era bastante excepcional. También puedo responder a esta pregunta de otra manera: se llega a ese momento cuando por fin empezamos a ser capaces de ver nuestras obras/proyectos sin la ingenuidad ciega que genera nuestra pasión por lo que hacemos, cuando conseguimos realmente ver nuestras propias obras como si fueran vistas por otros ojos, por ojos diferentes a los de quien ha creado esos proyectos. Es bueno salirse de uno mismo y ver nuestra obra con cierto descreimiento, con cierta falta de fe en ella. Eso nos hace maduros artísticamente.


Por si alguien no los conoce... ¿Qué son la Kursala y sus Cuadernos?
La Kursala es la sala de exposiciones de la Universidad de Cádiz (UCA) que tengo el honor de comisariar pese a que vivo a mil kilómetros de ella (gracias al gran equipo de la UCA que hay detrás). La hemos dirigido a la promoción de la fotografía novel. Y sus Cuadernos son los fotolibros de autor que editamos en cada exposición individual realizada allí.

¿Qué criterio(s) sigues a la hora de seleccionar un trabajo para los Cuadernos de la Kursala? ¿Existe el amor a primera vista?
Pues me interesan los proyectos que son reveladores, que ofrecen como un destello genial del pensamiento sobre un determinado tema (es decir, una visión inteligente), o una visión poética (ya sea conmovedora o ya sea perturbadora) o una visión crítica, una visión poco común, una visión esclarecedora, una visión sugerente, etc. A veces existe el amor a primera vista. Cuando vi el trabajo Afronautas de Cristina de Middel en un pequeño y muy sencillo stand que ella tenía junto a otros autores noveles en el festival Emergent de Lleida, inmediatamente le manifesté mi interés absoluto en ese trabajo y mi deseo de presentarlo por primera vez en la Kursala. Eso puede entenderse como amor a primera vista. También con Ricardo Cases fue un encuentro de fascinación inmediata con La caza del lobo congelado. Yo había visto su trabajo pero no le conocía a él de nada y nos presentó una amiga común y el flechazo fue inmediato.


De entre todos los trabajos que has publicado hasta la fecha, ¿hay alguno del cual te alegres especialmente de haber publicado? ¿Qué proyectos podremos disfrutar próximamente?
Me alegro de haber publicado todos, independientemente de que haya algunos que se han convertido en piezas de colección de culto y estén totalmente agotados y eso me satisfaga plenamente, sería estúpido no reconocerlo. Y en cuanto a lo que viene en los próximos meses: pues después del actual Ouroboros, tenemos en preparación los trabajos de Valerio Platania, María Sánchez y Eleazar Ortuño.

¿Alguna vez has incluido viodeproyecciones en alguna de tus exposiciones o en las que organizas en la Kursala?
Sí, las he incluido en ambas situaciones.

¿Cómo ves el futuro de la videoproyección?
Es una vía de exhibición de obra que es tan legítima y atractiva como asequible (y, con ello, democrática y acorde al curso de los tiempos). La fotografía de autor se concreta en muchos posibles formatos en el mundo contemporáneo y éste es uno de ellos (tan interesante como cualquier otro). Yo hace tiempo que, más que la exposición de obra física, en mi obra personal como fotógrafo priorizo el formato de lectura pública. Es una vía que me permite exhibir mi proyecto N.H.: Escenarios de una manera que no dejan los otros formatos y que, lejos de entenderla como una manera “menor”, la considero la más adecuada para mi obra actual (que es un diario personal con imágenes y textos). Creo que quizás sea la mejor para ese tipo de obra: ni la exposición convencional en pared, ni el fotolibro, ni la obra en web. La vídeoproyección en mi caso es la mejor vía, siempre que pueda hacer la lectura de mis textos en directo junto a la proyección. Y por lo que me dice la audiencia de mis proyecciones, parece que funciona bastante. Por no hablar que hace 20 años, cuando empezaba a impartir mis primeras clases de historia, estética y autoría fotográfica ya empleaba el audiovisual en cada una de mis sesiones. Cualquiera de mis innumerables alumnos en todos estos años puede corroborarlo (siempre me lo recuerdan cuando me los encuentro muchos años más tarde). Siempre he sido consciente del especial y atractivo clima que se genera en el proceso de enunciación de una obra cuando es en ese formato audiovisual.

La actual situación económica ha hecho que, muy lamentablemente, algunos eventos fotográficos hayan tenido que echar el cierre pero parece que la Kursala se mantiene firme, y nos alegramos.
Bueno, nuestro presupuesto es modesto pero lo dedicamos íntegramente a tratar con el máximo mimo y respeto profesionales a los/las autores/as noveles (creo que no hay ninguna sala que lo haga en España). Y, por supuesto, se pueden hacer muchas cosas cuando se suple el exceso de dinero por la motivación personal y el deseo joven de hacer cosas. “Joven” para mí no es sinónimo de “ingenuo”: nuestros autores son lo primero, pero no lo segundo. Nuestros artistas se entregan al proyecto Kursala con completa dedicación. Prefiero mil veces trabajar con autores emergentes que con consagrados. Es mucho más gratificante en todos los sentidos. Y más divertido y se aprende más. Y, por último, la firmeza de la sala vuelvo a señalar que reside también en que hay un gran equipo de gente de la UCA trabajando con mucha ilusión en ella.


2013 ha resultado ser un buen año. La presentación de tu tesis doctoral en la Universidad de Barcelona ha sido todo un éxito y el Museo Reina Sofía se ha interesado por los Cuadernos de la Kursala. ¿Qué esperas del futuro?
Pues a nivel profesional seguir humildemente con mi trabajo especializado en la educación, promoción, difusión y dignificación de la fotografía novel de este país (que de las otras fotografías se encarguen otros) y contribuir con todas mis capacidades profesionales y desde todos los frentes en los que trabajo a que su reconocimiento no se haga tarde y mal. Es muy necesario. No estamos hablando del futuro de la fotografía española, hablamos del presente, un presente que hay que atender con criterio y seriedad. La fotografía joven es parte del panorama actual, no sólo lo es la fotografía consagrada. Y alguien tiene que atender a ese segmento tan olvidado pero tan necesario (el novel). Lo que pasa en la fotografía española actual es una extensión de lo que pasa en nuestra sociedad en general. Me refiero a que unos jóvenes perfectamente preparados son desatendidos por las instituciones y ninguneados por el sistema en general. Y yo pienso trabajar con todas mis fuerzas a romper esa insana y equivocada dinámica. Llevo haciéndolo más de dos décadas (antes de la Kursala concebí el proyecto del Espai Fotogràfic Can Basté del ayuntamiento de Barcelona y me inventé el Fórum Fotográfico Can Basté en los 90, pero ésa es una larga historia que, aunque equivalente a la Kursala, ahora no toca contar).

Y a nivel personal el éxito para mí creo que consiste en algo tan sencillo (y, con ello, suficiente y grande) como poder sobrevivir dignamente como cualquier mortal pero, en mi caso, haciéndolo dentro de un ámbito profesional en el que es bastante difícil conseguirlo, el mundo de la fotografía de autor (con todos mis respetos al mundo de la fotografía aplicada: moda, prensa, publicidad, científica, etc). Espero seguir haciéndolo como en estos veinticinco años anteriores. No pretendo nada más. Vivir modesta pero suficientemente como hasta ahora desde la teoría y la investigación de la fotografía, la docencia (universitaria o no), el comisariado y la crítica de la fotografía de autor. Y, por último, hacer fotos sin tener que responder a los criterios de ningún tercero, fotos libres del sometimiento al encargo. En resumidas cuentas, seguir como hasta ahora, no necesito más.

www.jesusmico.com

Puedes descargar los Cuadernos de la Kursala desde:
http://www.uca.es/extension/creacion/catalogo-exposiciones
















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